jueves, 4 de febrero de 2010

La maldición de libros e imaginación


Los libros me proporcionan una absurda sensación de seguridad, comparto eso con Marius. Soy feliz con un libro. No me gustan los libros digitales, prefiero los impresos. Me gusta imaginarme en una enorme casa antigua donde en todas las habitaciones hay una repisa con libros y una mesita y muchos candelabros y cuadros de obras surrealistas, donde la biblioteca es el lugar mas solemne de la casa y sus paredes están cubiertas de piso a techo con estantes de libros, arde el fuego en la chimenea y estoy cerca de esta, acostada en el suelo, sobre una hermosa alfombra, abrazando contra mi pecho un libro abierto; estoy dormida, a mi derecha, sobre un sillón, Camila, mi perrita también duerme, mientras afuera en la oscuridad la nieve cae pacíficamente. Cada vez que sostengo un libro entre mis manos creo que es la cosa mas fascinante del mundo y lo es ¿Dedico el autor un año, dos años, veinte años a ese libro? Cada libro es un pedazo del alma del autor. Seguramente esa es una frase celebre dicha por alguien celebre, es raro que olvide pero nunca recuerdo. La única magia que posee el ser humano es la capacidad de crear nuevos mundos y tratar de vivir en ellos.


Me considero civilizada y relativamente inteligente, me considero una criatura capaz de razonar. No lo soy. Creo en cosas absurdas y no creo en nada. A veces creo que las fantasías, la belleza y los enigmas de mis libros son reales. A veces me encuentro, de madrugada, rogándole, en voz baja y con el rostro lleno de lagrimas a mi amado Armand que venga y me de el fatídico beso. A veces sueño con desastres, de las entrañas del mar surge el fin del universo. Despierto y me digo a mi misma: « Cálmate, R’lyeh no existe». Y lo cierto es que nada existe. Decepción, melancolía… La verdad es que en Halloween de 1984 no hubo ningún concierto de ninguna banda cuyo vocalista fuese un vampiro llamado Lestat; los hijos de las tinieblas no intentaron asesinar a este poderoso ser. La madre no despertó, la isla de la noche jamás existió. Los antiguos son un cuento salido de la imaginación de un hombre al que nunca se le vio sonreír. ¿Los dioses duermen? No, los dioses están muertos.
¿No es horrible que hayamos despojado al mundo de misterios; Haberle dado a todo un nombre en latín y al universo una paradoja? Es horrible saber. ¿Dónde esta la magia, donde esta la magnificencia, el amor… la sustancia invisible que cohesiona todo, nuestro vinculo con el todo? Estoy perdida, estoy perdida, odio esta luz cegadora que me impide ver con claridad, estoy perdida en esta confusión de información.
Necesito algo a que aferrarme ¿Dónde esta el andamio que con tanto esfuerzo construí? Ha caído, porque era vano. ¿Dónde esta mi yo inquebrantable? En el piso arrodillado ante los horrores del mundo.
Algo falta en mi mente, algo falta en mi corazón y esta dulce fantasía, mis atisbos de locura no son suficiente.

1 comentario:

  1. Creo q esa necesidad de luz y fantasía la hemos tenido todos. Yo también he sentido esa decepción inmensa al percatarme q un personaje q para mi es divinono exista en la vida real. Y miro a los mortales con aires altivos, les creo poca cosa comparados con aquel personaje ficticio, y me lamento al caer de nuevo en la realidad.
    Saludos Sam
    (si es q recuerdas quien soy)
    Shalom

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